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Los primeros siete
rollos fueron encontrados en 1947 por Jum'a y su primo Mohammed
ed-Dhib, dos pastores beduinos de la tribu Ta'amireh en una cueva
de Qumrán.
Se cuenta que utilizó
algunos en una hoguera para calentarse, al carecer del conocimiento
de la importancia del hallazgo. Estos rollos fueron vendidos (troceados,
para aumentar su precio) a un anticuario en el mercado local,
extraviándose un tiempo algunos en Egipto y otros en los Estados
Unidos.
Posteriormente
se publicaron copias de los rollos, causando un masivo interés
en arqueólogos bíblicos, cuyo fruto sería el hallazgo de otros
seiscientos pergaminos, y cientos de fragmentos.
Lo más importante
de este hallazgo es su antigüedad, que permite estudiar importantes
fuentes teológicas y organizativas del cristianismo. La mayoría
de los manuscritos datan de entre los años 250 adC y 66 dC, estando
entre ellos los textos más antiguos de que se dispone en lengua
hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento bíblico. Se cree que fueron
ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra
los romanos en esos años.
Entre los manuscritos
se encuentran:
-
Los libros del
Tanaj, incluido una versión más extensa del Libro I de Samuel,
con la excepción de Ester, así como los deuterocanónicos como
el Sirácida, la Carta de Jeremías y el Libro de Tobías.
-
Estudios sobre
cada libro de la Escritura, desde un punto de vista esenio.
-
Los manuales,
reglamentos y oraciones propias de la comunidad que habitó
el sitio, entre los cuales destaca el Documento de Damasco,
que ya había sido encontrado en 1896 en el depósito de una
sinagoga, en una versión manuscrita por los karaitas del siglo
IX.
-
Un rollo de
cobre con cuestiones contables y relativas a la localización
de determinados tesoros.
-
Diversos textos
religiosos intertestamentarios como:
-
El Libro
de Henoc.
-
El Testamento
de los Doce Patriarcas.
-
El Libro
de los Jubileos, que expone un calendario solar, diferente
a los que usaban los fariseos y saduceos en el Templo
y que conducía a un conflicto por las fechas de celebración
de las fiestas de la Ley, pero que concuerda con las normas
de la comunidad de Qumrán y es explícitamente citado en
el Documento de Damasco (XVI 3-4).
El traductor de
estos manuscritos, Florentino García Martínez (1992), escribió
que, con la única excepción de rollo de cobre, se trata de una
"biblioteca sectaria", pues los rollos forman un conjunto articulado
de concepciones teológicas, escatológicas, morales y éticas. Las
normas de la comunidad citan y hacen referencia a todos los textos
bíblicos, apócrifos y seudoepigráficos encontrados, de manera
que estos sustentan a aquellas, que a su vez se consideran intérpretes
de textos inspirados que están en la "biblioteca". El uso del
antiguo calendario hebreo por la comunidad, claramente diferente
al oficialmente vigente en el siglo I, distingue a la biblioteca
de los textos de otras corrientes judías, como los fariseos.
Las Concepciones de los
Esenios
Las concepciones
de los miembros de esta comunidad chocan con las de los poderes
sociales. En el comentario esenio de Habacuc (1Qp Hab VII:2-5),
rendir culto a las armas e insignias de guerra se considera sinónimo
de idolatría, tal como lo expone Jeremías 7:18 acerca del culto
al ejército: “Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego,
las mujeres amasan para hacer tortas al ejército y se liba en
honor a otros dioses para exasperarme”, dice en las versiones
hebreas y manuscritos griegos Sinaítico y Vaticano, los más antiguos.
Este versículo fue modificado tardíamente por la Vulgata latina
y posteriormente por el griego Alexandrino en el siglo V d.C.,
que colocan en 7:18 en vez de "ejército", las palabras "Reina
de los Cielos", tomadas del capítulo 44 (17-25), tal vez por temor
a enfrentar el viraje de la jerarquía de la iglesia oficial en
favor de los ejércitos imperiales, en contra de los primeros cristianos.
En el Documento
de Damasco, (IX:1-6,9) insiste en que no se debe tomar venganza
y sólo Dios puede vengar y repite como Pablo (Romanos 12:19) “no
te harás justicia por tu mano”, una cita del Testamento de los
Doce Patriarcas (Gad 6:10). Contra el derecho de gentes romano
y la propia costumbre del Antiguo Testamento, el mismo Documento
(XII:6-7) declara: "ninguno extienda su mano para derramar sangre
de alguno de los gentiles por causa de riqueza o ganancia, ni
tampoco tome nada de sus bienes". Otro escrito de Qumrán (1Q27:9-10)
dice:
¿No odian todos
los pueblos la maldad? Y sin embargo todos marchan de su mano.
¿No sale de la boca de todas las naciones la alabanza a la verdad?
y sin embargo ¿Hay acaso un labio o una lengua que persevere
en ella? ¿Qué pueblo desea ser oprimido por otro más fuerte
que él? ¿Quién desea ser despojado abusivamente de su fortuna?
Y sin embargo ¿cuál es el pueblo que no oprime a su vecino?
¿Dónde está el pueblo que no ha despojado la riqueza de otro?".
Se aclara así la
separación entre la visión esenia y el nacionalismo celota. De
ninguna manera los esenios veían una alternativa contra Roma en
el establecimiento nacional judío oficial.
Se aclara también
el papel de los fariseos, quienes en los Evangelios posteriores
se presentan como símbolo de severidad o celo por la ley; mientras
en realidad eran liberales legalistas, de “interpretaciones fáciles”,
que “cuelan el mosquito pero dejan pasar el camello” (Mateo 23:24);
el camello es el rico Mateo 19:24).
Los fariseos cambiaban
los preceptos de Dios por sus tradiciones (Marcos 7:9-13); declaraban
santos sus bienes para no darlos solidariamente, inventaban sistemas
para burlar los Jubileos (en los que había que devolver la tierra
a quienes la habían perdido) y los años sabáticos (en los que
se debían perdonar las deudas) y evadir todos los compromisos
con los más necesitados. Así, permitían declarar cosa sagrada
aquello con que se debía auxiliar a los ancianos, para evitar
donárselo (Mateo 13:3-6). En cambio, el Documento de Damasco ordenó
a los esenios que nadie declarara sagrado nada de su propiedad
(XVI 16).
Doctores fariseos,
como el rabino Hillel (presidente del sanedrín, quien murió el
10 a.C.) ingeniaron soluciones para evadir la condonación de deudas
de los años sabáticos y la reforma agraria de los jubileos, dispuestas
para recomponer la equidad social cada 7 años (año sabático) y
cada 50 años (Jubileo).
Según S. W. Baron,
el rabino Hillel se inventó el prosboul para transferir las deudas
al tribunal y no perdonarlas cuando era debido. Los reyes —especialmente
los Herodes— atropellaron a los campesinos con tributos: el campesino
se obligaba con deudas para pagarlos y luego perdía la tierra
y hasta la libertad.
Los fariseos eran
realmente "celosos de la riqueza" (Lucas 16:14 y Reglamento de
la Comunidad de Qumrân XIX:2) y enfatizaban en una observancia
ritual del sábado y no en el amor al prójimo. Mientras los fariseos
("vosotros" Mateo 12:11) permitían que un sábado se sacara de
un pozo a una res accidentada, para salvar una propiedad, se oponían
a curar a las personas en sábado. Los esenios, como escribieron
en el Documento de Damasco (XI:12-15), se oponían a preocuparse
por las riquezas el sábado, o a mandar a los criados a cuidar
de ellas. Si a un rico se le caía una vaca al pozo, mandaba a
un trabajador a sacarla, así fuera Sábado, pero un pobre no tenía
suficientes vacas para no encerrarlas el sábado o no tenía ninguna.
En cambio, “un hombre pobre o rico podía accidentarse un sábado
y en ese caso, los esenios mandaban quitarse las ropas y rescatar
con ellas a la persona que hubiera caído al agua inmediatamente,
el mismo sábado”, (4Q 265, f.1, c.II:6-7).
Contra la hipocresía
y el legalismo característico de una vida de burla a la voluntad
de Dios, se propusieron el amor y la misericordia, que varios
apócrifos intertestamentarios muestran como la característica
por excelencia de Dios.
Relaciones con el cristianismo
primigenio
El estudio del
contenido y significado de los Manuscritos del Mar Muerto, ratifica
con profundidad la relación entre el cristianismo primitivo y
los israelitas que esperaban el Reino de Dios, enfrentados a los
sacerdotes y escribas fariseos y saduceos, las castas dominantes
judías, que los persiguieron (como atestiguan repetidamente los
mismos manuscritos).
Sin embargo no
se puede confundir a los esenios autores de estos manuscritos
con los cristianos. Con frecuencia se trató de identificar a Jesús
de Nazaret con el Maestro de Justicia que fundó la congregación
esenia autora de los manuscritos, pero el nombre de Jesús no se
menciona allí ni una sola vez, ni siquiera mediante alusión o
clave y tanto los análisis de la antigüedad de los rollos encontrados,
como los estudios arqueológicos y el análisis histórico muestran
que el Maestro de Justicia vivió a comienzos del siglo II antes
de Cristo.
Otra cosa es la
evidencia real de que algunas enseñanzas de los manuscritos son
similares o antecedentes teológicos de las aparecidas posteriormente
en el Evangelio de Juan y otros libros del Nuevo Testamento.
Se puede afirmar
entonces que los manuscritos y especialmente la corriente espiritual
y el testimonio de vida de los esenios autores del Manuscritos
del Mar Muerto fueron una fuente del cristianismo primitivo y
prepararon en el desierto el camino de Jesús. La propia vida de
Juan Bautista en las cercanías de Qumrán podría llegar a interpretarse
como un elemento que preparó el camino para el mensaje del nazareno.
¿Vivían cristianos
juntos con esenios y luego se separaron? El hecho es que Pablo
escribió que fue al Desierto y volvió a ese Damasco, completando
tres años (Gálatas 1:17-18), tiempo de iniciación y prueba de
los esenios, tanto según Flavio Josefo como según los Manuscritos
del Mar Muerto (1QS VI 14-23): primer año, tiempo de iniciación
e instrucción para la afiliación provisional y dos años de prueba.
Los esenios de
Damasco, como la oposición galilea y los celotas de Masada, enfatizaron
su disidencia celebrando las fiestas religiosas con un calendario
diferente al oficial: el antiguo hebreo, de origen cananeo o amonita
(Morgenstern 1955), dispuesto en El Libro de los Jubileos, el
Libro de Henoc, 4Q 327 y el "Rollo del Templo" (una serie de disposiciones
para las fiestas y sacrificios).
Así, Jesús celebró
su última cena en Pesaj según el calendario de Damasco (Jaubert
1957; ver: Mateo 26:17-20; Marcos 14:12-17; Lucas 22:7-14). Era
un martes por la noche según nuestro punto de vista o el inicio
del miércoles según el punto de vista judío y no un jueves como
dice la tradición. Luego, Jesús murió el día (miércoles o tal
vez un jueves) en cuya noche se celebraba la cena de la Pascua
oficialista (Juan 18:28,39; Juan 19:31) según el calendario lunar
(de origen bailónico-griego), rechazado por la Comunidad de Qumrân
y por los Rollos.
Jesus habría sido
así el Cordero sacrificado para la Pascua oficial, pero él celebró
la Pascua según el calendario esenio, que además es el mismo que
siguen la mayoría de los libros del Tanaj, por ejemplo Ezequiel
(no así Ester que no ha sido encontrado en Qumrán). Como demostró
Jaubert (1953), el calendario esenio era el observado por los
redactores sacerdotales de las Crónicas y por el Pentateuco y,
se usó en Judea durante toda la época de la hegemonía persa y
según Barthélemy (1955), hasta que comenzó la época helénica.
Las disputas por
el calendario no estaban aisladas de las cuestiones más candentes
de la época, sino que simbolizaban el debate sobre el seguimiento
a la voluntad de Dios en la vida social y política. Así, el Libro
de los Jubileos no se limita a proclamar un calendario, sino que
abiertamente ataca a la monarquía y dice (11: 2) que la corrupción
de los descendientes de Noé se hizo evidente porque propiciaron
el dominio de un hombre sobre los otros, establecieron la monarquía
e hicieron la guerra de una nación contra otra. Gira en torno
al Jubileo, institución socioeconómica que expresa el amor mutuo
que Dios quiere entre el pueblo y afirma (23:21) que quienes son
movidos por la riqueza y la avaricia no invocan a Dios con justicia
y verdad (ver Juan 4:23 y 4Q176).
Aparte de estos
detalles y su interpretación, los Manuscritos del Mar Muerto son
claves para la comprensión más clara de cómo se desarrollaron
el cristianismo y el judaísmo. Evidencian un judaísmo distinto
al oficial de entonces y de hoy y establecen un temática que sería
fundamental en el origen del cristianismo.
Diferentes escritos
de Qumrán enfatizan temas claves resaltados por Jesús y los cristianos:
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