A veces nos irritamos
con las reacciones exageradas de nuestro prójimo.
Hacemos un pequeño
comentario, una broma y he aquí que la persona comienza a llorar,
o se enfada.
Una leyenda del
desierto cuenta la historia de un hombre que iba a mudarse de
oasis, y comenzó a cargar su camello.
Puso los tapetes,
los utensilios de cocina, los baúles de ropa -y el camello soportaba
todo el peso.
Cuando iba saliendo
se acordó de una hermosa pluma azul que su padre le había regalado.
Decidió buscarla,
y la puso sobre el camello. En ese momento, el animal se desplomó
por el peso, y murió.
"Mi camello no
aguantó el peso de una pluma", debe haber pensado el hombre.
Muchas veces
pensamos lo mismo de nuestro prójimo sin entender que nuestra
broma puede haber sido la gota que derramó la copa del sufrimiento.
Paulo Coelho