| Las
imágenes aquí mostradas, pueden herir la suceptibilidad de algunas
personas. Se muestran a los fines prácticos de mostrar que hay gente
que se ha tatuado alguna parte de su cuerpo que en principio puden resultar
inimaginables. Las
respuestas a porque la gente se realiza un tatuaje, o que buscan comunicar o decir
al hacerlo, y respuestas otras preguntas que podríamos hacernos con respecto al
acto de adornar nuestros cuerpos con figuras y diseños en tinta son casi imposibles
de contestar. Lo que sí está claro de alguna u otra manera es que alguien al tatuarse
está comunicando algo, aunque ese no sea su propósito.
Para algunos es sólo una manera de resultar más atractivos, otros lo ven como
una forma de expresarse y presentarse ante los demás, e incluso hay quién lo considera
casi como una forma de vida. El caso es que los tattoo han ganado popularidad
a marchas forzadas durante los últimos años, al mismo tiempo que la sociedad se
ha hecho más abierta (al menos en algunos ámbitos). Así, los tatuajes han dejado
de ser una técnica casi marginal para convertirse en algo de lo más común entre
los más jóvenes... y entre los que no lo son tanto. Pero, ¿en qué consiste exactamente
el tatuaje y qué debemos saber antes de realizarnos uno? Como
cuando hablamos, muchas veces el tiro nos puede salir por la culata; al querer
decir una cosa terminamos diciendo otra, al querer demostrar algo insistentemente
terminamos diciendo lo opuesto y de paso revelando nuestras dudas, miedos e inseguridades.
¿Cuántos tatuados arrepentidos no habrá en este mundo?
Por ejemplo, la muchacha que se lo hizo
en plena borrachera y ya no se acuerda ni cómo fue, o como un arrepentido amigo
mío que se mandó a hacer un "Demonio de Tasmania" rasgándose el pecho (con sangre
y todo) y hoy en día, cuando lo invitan a una piscina, no sabe con qué disculpa
salir. En fin, son
muchas las historias de este tipo que nos enseñan que los tatuajes son algo de
respeto... Pero, por qué? Porque son para siempre, o bueno, por lo menos hasta
que uno se muera. Algunos
alegarán que hoy en día los tatuajes ya se pueden remover, borrar, quitar; pero
la verdad es que nunca se borran del todo, la cicatriz siempre queda; quitárselos
cuesta el triple o más que ponérselo y además el proceso duele como un berraco. ¿
Qué es y de dónde viene ? El
tatuaje es la creación de dibujos indelebles en la piel mediante la inserción
de colorantes bajo la epidermis. A lo largo de la historia, esta técnica que hoy
es para muchos puramente decorativa ha sido sinónimo de rango o clase social.
Su
origen se remonta prácticamente al origen de la historia, ya que en culturas de
hace más de 5.000 ya se practicaba. No obstante, el término tatuaje deriva de
la palabra polinesia Ta-tau, que significa marcar sobre la piel. Los
antiguos egipcios y numerosos pueblos sudamericanos y orientales (como la China,
India o Japón), utilizaron los tatuajes como signos de distinción social. En occidente
ha sido menos común, pero ya en el siglo XVIII el explorador James Cook popularizo
el término, que había aprendido en sus expediciones por los mares del Sur. El
inicio del tatuaje moderno está situado en 1890, cuando se inventó la máquina
de tatuaje eléctrica.
La práctica de tatuar la piel por medio
de instrumentos filudos o agujas que introducen una tinta en la capa superior
de la piel, fue por primera vez utilizada en el antiguo Egipto, hace más de cuatro
mil años. A través de escrituras chinas sabemos que los japoneses se tatuaban
desde hace más de trece siglos; lo hacían tanto los jóvenes como los viejos y
se marcaban diferentes partes del cuerpo como también sus caras. Los
tatuajes eran considerados como símbolos de barbarismo para los Chinos y su cultura,
la cual tenía una influencia bastante considerable en los reyes y nobles del Japón.
Pero fueron ellos mismos los que alrededor del siglo séptimo D.C. los abolieron,
convirtiéndolos en una forma de castigo y la marca de los criminales.
En las Américas también se daba este fenómeno de adornarse la piel, dice
Oviedo, uno de los grandes cronistas de Indias. Él cuenta que al llegar Cortez
a Méjico se aterraron al toparse con nativos que lucían grandes tatuajes sobre
todo su cuerpo. Los Españoles jamás habían visto ni oído de un tatuaje y automáticamente
lo consideraron el trabajo del Diablo. Los
Polinesios siempre fueron y siguen siendo los grandes artistas del dibujo en la
piel, sus diseños sobrepasan en calidad y complejidad a la mayoría de los motivos
y símbolos de las demás culturas y sociedades donde se tenía esta costumbre. Se
dice que fueron los Polinesios quienes influenciaron con sus maravillosos y misteriosos
tatuajes a los marineros y piratas occidentales quienes no tardaron en volverlos
moda en las cuatro esquinas de la tierra. La
costumbre de tatuarse se reprodujo rápidamente en el supuesto mundo civilizado;
sobre todo en el bajo mundo, en los tugurios de los grandes puertos, en las cárceles
y entre las mafias y cofradías de maleantes. Al transcurrir el siglo XX, los tatuajes
lentamente fueron escalando posiciones y tumbando barreras dentro las sociedades
conservadoras y mojigatas, y se fueron colando en el imaginario popular de diferentes
tipos de ciudadanos. Hoy en día es común ver a ejecutivos, amas de casa y demás
prototipos conservadores adornar sus cuerpos con tintas y tristemente los tatuajes
dejan de tener esa connotación irreverente. Hoy los tatuajes son comunes y han
perdido poder como un acto de rebeldía o expresión de individualidad; para muchos
son simplemente una moda, y como tal hay que tener uno. El
tatuaje hoy En
la actualidad de usa la máquina de electroinyección de tinta, que mediante agujas
hace pequeños orificios en la epidermis, introduciendo la tinta bajo la misma
y dejando la superficie intacta.
Como
sabéis, este proceso es doloroso, sobretodo cuando se realiza en zonas cercanas
al hueso. Además, hace unos años se creo una leyenda negra sobre los peligros
de transmisión de enfermedades a través de las agujas. Afortunadamente,
estos riesgos no existen siempre que se tomen las medidas necesarias por parte
del tatuador. Por ello es importante acudir a profesionales con la licencia que
otorga el Ministerio de Sanidad. Para
tatuar es necesaria una desinfección total, tanto de la piel como de las agujas
y de los sprays utilizados. De hecho, las agujas deben ser desechables y no deben
entrar en contacto con ningún elemento no esterilizado. El
tatuador ha de llevar guantes (aunque previamente ha de esterilizarse las manos),
y durante el proceso no debe tocar más que la piel del tatuado y los instrumentos
de tatuaje. Cuidados Una
vez realizado el tatuaje, la cicatrización del mismo dura más o menos una semana.
Durante los dos primero días es importante que no mojes esa zona de tu cuerpo. En
este proceso cicatrización no hay que arrancarse las capas de epidermis que parecen
sueltas, porque no sólo podrías estropear tu tatuaje, sino dañar tu piel seriamente.
Y a partir de ese momento es necesario que el tatuado cuide la zona de piel en
la que se ha hecho el dibujo. Por
ejemplo, muchas horas bajo luz solar intensa (además de no ser demasiado convenientes
para la piel), pueden hacer que el tatuaje pierda nitidez. Tan
variado como la imaginación
Y
ya sólo queda que elijas el dibujo o motivo que quieres tatuar en tu cuerpo. Naturalmente,
las posibilidades son infinitas. Y
de ti depende que tatuaje sea un simple motivo decorativo o una señal de quién
o cómo eres. ¿
Se pueden eliminar los tatuajes ? En
el momento en que te haces un tatuaje, debes hacerte a la idea de que es para
toda la vida. Pero si, aún así, acabas convencido de que quieres librarte de él,
existen métodos, pero todos te dejarán como mínimo una cicatriz. En la actualidad,
el método que es considerado más efectivo es el de la eliminación por laser (que
también es el más caro). Existen varios tipos de laser, si bien el conocido como
Tatulazr es considerado hoy en día como especialmente eficaz, ya que para realizarlo
se necesitan menos sesiones y, sobretodo, deja una cicatriz menor. Por
eso antes de hacerse un tatuaje es bueno que piense bien qué imagen le gustaría
lucir en su cuerpo por muchos años; no se deje tentar por los muñequitos de moda
o por los diseños que no tienen nada que ver con sus verdaderos gustos. Antes
de cualquier decisión consulte a verdaderos expertos en el arte del tatuaje. En
Cali existe un lugar en el cual encontrarás la mejor asesoría. En Babilonia te
guiarán y aconsejarán en la búsqueda de aquello que hará hablar con significado
a tu cuerpo... eternamente... |