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Para
ello basta con una cama reclinable que da suaves masajes, un sistema de iluminación
tenue, música desestresante y una gigantesca pantalla de televisión de plasma
que emite sin cesar imágenes relajantes.
Todo
ello dirigido por un sistema informático diminuto que se controla mediante un
mando a distancia. Si no sale de ahí absolutamente relajado, su caso no tiene
remedio. La habitación
del sueño perfecto se llama EMIT Suimin System, desarrollado por Matsushita (matriz
de Panasonic), y no sólo garantiza un sueño perfecto, sino también un dulce despertar.
Según los responsables del proyecto, ninguno de los centenares de japoneses que
ya han probado esta habitación ideal ha podido resistirse y ha acabado por cerrar
los ojos al arrullo de la suave melodía y las relajantes imágenes. “Creemos que
con nuestro invento somos capaces de resolver los problemas de sueño de la población
japonesa”. Y de cualquier país. Se acabó contar ovejitas, el kit de la Habitación
del sueño estará disponible en tiendas a partir del verano que viene a un precio
aproximado de 27.500 euros. Los
dulces sueños empiezan en cuanto el usuario se sienta en la espectacular cama
con masaje incorporado. Entonces, de los pequeños altavoces empieza a brotar el
sonido de la la brisa marina o de las ramas de los árboles, mientras que en la
pantalla de plasma podemos ver (si aún mantenemos los ojos abiertos) imágenes
de la costa del Caribe o de las selvas tropicales del Amazonas, pero sin la voz
del comentarista. En su lugar, se escucha el piar de los pájaros, o el fluir de
una cascada de agua. Las luces se van atenuando, la música va bajando de volumen
y lo que antes era un cómodo sofá relajante se convierte en una mullida cama.
Será porque uno de cada tres japoneses
reconoce tener graves problemas para conciliar el sueño por lo que el gigante
Matsushita ha decidido tomar cartas en el asunto y aplicarse para conseguir que
los mortales tengamos dulces sueños. Tras
la música relajante, los sonidos del agua, la luz semiapagada y el masajito justo
detrás del cuello y los hombros, las luces se apagan del todo, la música baja
al mínimo y las cámaras de aire de la cama se desinflan para que el cuerpo pueda
relajarse del todo. En este punto, el común de los mortales ya lleva un buen rato
en los brazos de Morfeo. Claro,
que la cura de relajación puede salir por un pico. 27.500 euros cuesta la habitación
del sueño perfecto. Para los que el presupuesto no les llegue para tanto, los
japoneses, previsores, han inventado una versión de bolsillo también muy eficaz.
Se llama Yumemi-Kobo, y es una especie de despertador para colocar en la mesilla
de noche que emite música relajante mientras una susurrante y sensual voz (puede
grabar usted la de su amante, si lo prefiere) repite palabras evocadoras en su
oído. Tras
el sueño perfecto En
las pruebas realizadas en Japón ha tenido un éxito del 100%. La habitación está
aislada acústicamente, tiene una cama convertible con sistema de masaje, un televisor
de plasma emite imágenes de lugares paradisíacos y la música se encarga del toque
final. La luz va graduándose hasta que llega el sueño. Fuente:
EL
MUNDO - Domingo 20 de junio de 2004 - Número 192 |